Ronnie Martin es uno de esos tipos inquietos que lejos de pasar las horas muertas mirando a las avutardas, ha preferido invertirlas en algo más productivo como es el caso de la música. El Conde Ronald Martin, como le gusta hacerse llamar, empezó a dar mal allá por los primeros 90 con Dance House Children y tras su disolución formó Rainbow Rider, Shepherd y el sello Plastiq Musiq, además, claro está, del proyecto cuyo disco ahora comento.
Joy Elect
ric, desde el abandono en el 2002 de Jeff Cloud, es un experimento comandado exclusivamente por Ronnie, y su tónica general desde entonces viene siendo la fusión de synth pop con el cristianismo, impregnando este la casi totalidad de las letras de los temas de cada nueva producción. !!!Que sí, se los lo juro por Dios¡¡¡
Un año y medio se ha tomado el chico para la elaboración de The Otherly Opus, dando como resultado una especie de epopeya melódica acompañada de esos sintetizadores marca de la casa donde se entremezclan temáticas ricas en elementos fantásticos con trágicos pero siempre centradas en el Todopoderoso o en la Biblia. Y lo mejor de todo es que sin contar con una garganta especialmente prodigiosa, ni cebarse más de lo justo con la electrónica, el conjunto suena a mitad de camino entre moderno y clásico, pero manda narices, resulta agradable. ¿Me estaré volviendo también un moñas?
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